Responsabilidad social corporativa y compromisos de igualdad

Dentro de la sociedad las empresas son organismos que influyen en el desarrollo de esta y en la situación de las personas inmersas en ella. Las compañías no solo tienen que ser responsables durante sus actividades de negocio y operacionales, sino que han de legitimarse a través de acciones que persigan el bienestar social.  

La pirámide de la responsabilidad social corporativa

Los niveles de responsabilidad corporativa se dividen en:

  1. Responsabilidad institucional.
  2. Gestión responsable de negocio.
  3. Filantropía.

El primer nivel hace referencia al comportamiento básico que la sociedad puede exigir por parte de las empresas respecto al cumplimiento de las leyes, políticas, contratos, códigos de conducta y acuerdos de negocios.

Tras cumplir con el marco institucional de cada economía, encontramos la responsabilidad operacional, que es la que se produce cuando se combinan eficientemente los factores productivos.

Por último, en la cúspide de la pirámide encontramos el compromiso directo con la sociedad por parte de las empresas. Aquí no solo se trata de cómo se relacionan con los grupos más directos —clientes, proveedores, trabajadores y accionistas— sino que también pueden relacionarse de manera responsable con otros elementos de la comunidad.

Por ejemplo, las empresas pueden ayudar a resolver o minimizar asuntos medioambientales, de género, de acceso a los recursos económicos o problemas sociales que afectan a personas que no gozan de igualdad de oportunidades. 

Un claro ejemplo es el caso de Choví  y su compromiso con Aldeas Infantiles SOS.

¿En qué se diferencia la responsabilidad social corporativa (RSC) de la responsabilidad social empresarial (RSE)? 

Tanto la RSE como la RSC son de carácter voluntario y cuentan con tres dimensiones: la económica, la ambiental y la social.

La diferencia entre ambas radica en que en la responsabilidad social empresarial solo se contemplan empresas, mientras que en la RSC se observan también organizaciones no empresariales.

Una sutil diferencia que no distrae del concepto global y la misión que tiene esta responsabilidad: ir más allá de los beneficios económicos y lograr explicar el papel de las empresas como agentes del cambio deseado dentro de una sociedad. 

 

¿En qué consiste el compromiso de la empresa con la igualdad?

Aunque la sociedad ha avanzado muchos en las últimas décadas, siguen existiendo impedimentos que obstaculizan la presencia de las mujeres en igualdad de oportunidades en el mundo laboral.

A través de distintas acciones en el ámbito laboral las empresas pueden romper el techo de cristal proponiendo, por ejemplo, mayor participación de las mujeres en los consejos de administración de las sociedades mercantiles. Las medidas sobre conciliación de la vida personal, familiar y laboral también contribuyen a este compromiso.

Cuando una empresa pone en marcha un paquete de medidas innovadoras en materia de igualdad se acerca a una deseada Responsabilidad Social Corporativa que sirve de ejemplo para otros actores sociales y crea una buena imagen interna y hacia el exterior de su carácter como corporación.

La igualdad de género otorga estabilidad a la empresa. La implantación de medidas de igualdad da lugar a un mayor bienestar en el entorno de la organización, ocasiona beneficios a largo plazo, y permite obtener una mejor situación de competitividad en el mercado, además de una mayor y más variada integración de competencias internas.

igualdad_hombres y mujeres

 

 

Andrea Llopis

Especialista en planificación estratégica y construcción de marca. Fanática de los datos, las tendencias y de la curiosidad que despierta aquello imprevisible.

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