Hemos avanzado, pero poco. Ustedes lo saben, no hace falta hacerlo más largo. Y la famosa brecha no es brecha. Es socavón.

by Carmen Benavent

Valencia. Interior. Un día cualquiera, entre semana:

07:30h: ¡Corre, levanta! Lávate las manos ¡y la cara, que te veo! Corre, el desayuno, ¡¡deja la tele que no llegamos, vístete y al cole!! Que te pongas el abrigo te digo…
09:00h: Dejas el bolso, un café ¡por fin! ¡Pero si ya estoy agotada! Clipping de prensa, recogida de briefing, cambios del cliente, imputa las horas, factura la revista, reunión sorpresa, envía la convo, bronca con el proveedor…
17:00h: Mamá, cuando recojas al niño pasa por el súper por favor, o no cenará hoy. Graciasssssss.
20:00h: Termina esa multiplicación, borra ese desastre, venga, el dictado; que sí, que los 15 minutos de lectura son obligatorios, ¡a tu profe vas mañana! No, hoy no hay tiempo de cosquillas, lo siento cariño… vaaaale, pero solo 5 minutos que aún falta el baño y la cena. ¡Oh sí, pescado sí!

Valencia. Interior. Otro día cualquiera. Fin de semana:

08:00h: ¡Corre, levanta! Lávate las manos ¡y la cara, que te veo! Corre, el desayuno, ¡¡deja la tele que no llegamos, vístete que hoy toca piscina!!
11:30: La compra, el mocho, lavadoras, la plancha ¡ay, la plancha…! Y los deberes, ¡Jesús, qué de deberes tienen estos niños!
19:00h: ¿Has metido la carpeta en la mochila? Vamos a repasar las mates, prepara el uniforme para mañana, ¡Sí, los dientes, sí! ¡Castigado sin Tablet toda la semana!

Sí. Lo sé. Todo esto es un tópico. Pero es, realmente, el día a día de millones de mujeres, como usted y como yo. O como su madre, su hermana, su prima o su vecina del 6º. Que sí, que ya no somos las secretarias de Mad Men. Que hemos avanzado, de acuerdo. Ahora parimos grandes campañas, presentamos telediarios, somos cajeras, dependientas, operamos a corazón abierto, levantamos edificios, diseñamos microchips o gestionamos nuestros negocios. Y atendemos la casa, los niños, la familia y la comunidad de vecinos si hace falta. ¿Alguna novedad? Así ha sido desde el principio de los tiempos. No veo la necesidad de celebrar algo que es obvio. ¿Celebramos el día de respirar o de comer? Pues eso.

En todo caso, celebro que tengo un trabajo. Algo que no todas las mujeres -y hombres- tiene la suerte de poder decir. Y que ese trabajo, además, me encanta. Celebro que trabajo en una agencia cuyo ADN es mayoritariamente femenino y que somos motor de cambio y generadoras de tendencias en el sector de la comunicación. Aportamos valor añadido a las marcas y clientes. Pero también celebro tener los compañeros que tengo (¡sois un 10, chicos WAY!) Porque también importan y aportan.

Eso es lo único que celebro, si quieren. Porque hemos avanzado, pero poco. Ustedes lo saben, no hace falta hacerlo más largo. Y la famosa brecha no es brecha. Es socavón. Así que, disculpen si no lo celebro. Eso me lo reservo para el día que no tenga que celebrarlo.

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